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Más allá de la identidad cultural: el auténtico «yo colectivo»

Más allá de la identidad cultural: el auténtico «yo colectivo»

Encontrarse más allá de la forma cultural necesita estar en orden con uno mismo.

El papel de la tradición y la cultura de los lugares es unir en un espacio común y llevar a la persona más allá de esos ritos y formas de ver el mundo. Son sólo un camino para llegar a lugares comunes mucho más amplios y nutritivos, como la sensación de pertenencia, la unión en espacios universales con un sentido compartido, que hacen que surja algo que es más grande que la suma de las partes.

Entregarse a la manifestación cultural propia del lugar y el individuo, convoca un algo inmaterial que está por encima del individuo, una sensación inaprehensible pero que inunda el espacio y a cada una de las personas que lo comparten. Hace falta una atención sutil para reconocer eso. Ese lugar inmaterial colectivo, al que es difícil describir, pero es de una grandeza que solo nace en el compartir desde lo mismo, es un espacio de anhelo de unidad con algo mayor.

Cuando la cultura es motivo de enfrentamiento, de separación, de comparación, juicio de valor o deseo de conquista, se pierde la esencia de ese camino. Y esta conquista no depende de los poderes materiales asociados a esa cultura: es una proyección del mundo interior del individuo, de sus luces y sus sombras. Es necesaria mucha claridad en la mente y limpieza de corazón para vivir el camino de la identidad cultural y no quedarse a medias, llegar al otro lado, al espacio compartido en el que la identidad cultural es solo un medio y no un fin. Señalar al que es diferente, y hacerlo sentado desde el sillón de las limitaciones de una cultura, sin ver más allá, es un ejercicio de pequeñez de alma y corazón.

En ese lugar más allá de la cultura nos encontramos todos en un reconocernos más allá de las formas de cada uno. Pero para llegar allá hay que ordenar la casa propiareconocer las cuentas emocionales pendientes, limpiar la inmundicia acumulada en relaciones, y aceptar con responsabilidad, humildad y compasión nuestros desaciertos, para poder sanarlos. Si no, esos espacios usan la diferencia cultural como arma de confrontación injusta. Con el corazón limpio y la mente clara, entonces sí podemos llegar al otro lado y contemplar que todos buscamos lo mismo y somos más parecidos de lo que imaginamos, más allá de que bailemos jotas, sardanas, salsa o country.

Hace falta valor en el corazón para acoger los maravillosos colores de cada lugar, y sentir que, más allá de eso, somos todos hermanos y nuestro color es el mismo.

Sobre las personas nuevas que nos resultan “familiares”

Sobre las personas nuevas que nos resultan “familiares”

Aquellas personas que acabamos de conocer y que nos hacen sentir familiaridad: estar en «casa».

En más de una ocasión habrás tenido la sensación de que a una persona a la que acabas de conocer, en realidad la “reconoces” con una extraña familiaridad. De forma casi inmediata se da un entendimiento, un estar en casa con esa persona, que se va confirmando al hablar sobre experiencias y formas de ver el mundo. Este tipo de coincidencias se despliegan cuando los sistemas de las personas y los lugares que ocupan son coincidentes o complementarios.

¿Qué es un sistema? Un sistema es un grupo de personas que se relacionan en base a dinámicas valores, visiones compartidas. En este grupo, cada individuo ocupa un lugar, un papel, una silla que se asigna de forma más o menos inconsciente en el inicio de la relación. Un sistema primario es la familia. Los sistemas son más que la suma de sus partes: generan dinámicas y principios de relación propios que los individuos del sistema asumen para seguir perteneciendo a él.

Cuando dos personas experimentan esa familiaridad, muy seguramente están compartiendo algo referente a sus sistemas. Bien ocuparon en ellos un lugar parecido (el cuidador, el sostenedor, la víctima, el dependiente, el excluido, el exitoso, el fracasado), o bien ocupan lugares complementarios (el salvador y el salvado, el cuidador y el enfermo, el dependiente y el codependiente).

  • En el primer caso (compartir el lugar), la identificación con el otro sucede al coincidir con lo que uno es en el sistema, el lugar que ocupa en él.
  • En el segundo caso (lugares complementarios), el reconocimiento se da porque los lugares en el sistema están vinculados, se necesitan: no hay cuidador sin enfermo, ocupan lugares que se “necesitan” y que mueven a una acción uno con otro.

Te invito a conocer en detalle las dinámicas de tus sistemas, principalmente el familiar, conocer el lugar que ocupas y darte cuenta de cómo ese lugar determina algunas de las relaciones personales que tienes, y muchas de tus elecciones en la vida. Si lo conoces, eres más libre para elegir qué hacer.

Preguntas que abren la visión para resolver problemas

Preguntas que abren la visión para resolver problemas

Preguntas que amplían la visión de forma lateral para que se muestre la solución a un problema

Vamos directamente a la práctica.

Describe por escrito o mentalmente el problema que está activo, con todos los detalles que puedas:

  • qué problema
  • cuándo comenzó
  • personas implicadas
  • lugares
  • emociones
  • quejas
  • obstáculos
  • reproches
  • acciones e inacciones
  • dudas y certezas

Lee estas preguntas y espera a que aparezca la respuesta.

Son preguntas que si se mantienen abiertas un tiempo, enriquecen los puntos de vista.

Si no hay respuesta clara, están cumpliendo igualmente su función de apertura.

·       ¿Cuál es el “beneficio” de mantener este problema sin resolver?

·       ¿Qué persona identificas con ese “beneficio”?

·       ¿Cómo te posicionas frente a esa persona?

·       ¿Qué puedes perder si el problema se resuelve?

·       ¿Qué sobra y qué falta en esta situación?

·       ¿Qué permiso falta para poder avanzar?

·       ¿Qué afirmaciones/sentencias reafirman el problema? ¿En boca de quién pondrías esas afirmaciones?

·       ¿Qué otras situaciones en tu vida tienen los mismos componentes (personas, emociones, reacciones) que este problema?

Este guion abrirá espacio a nuevas perspectivas para que la solución se presente de forma más “natural” y con mayor claridad.

La técnica EMDR para tratamiento del stress

La técnica EMDR para tratamiento del stress

Desensibilización y Reprocesamiento por Estimulación Cerebral Bilateral (movimientos oculares, sonido o tapping)

Vídeo EMDR

EMDR son las siglas en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, que significa Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares. Es una terapia psicológica que se utiliza para tratar el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y otros problemas relacionados con el trauma emocional.

En la terapia EMDR, el paciente se enfoca en un evento traumático o una situación estresante mientras sigue los movimientos oculares controlados realizados por el terapeuta. También puede utilizar otros estímulos sensoriales, como sonidos o vibraciones táctiles, para ayudar a reprocesar las emociones asociadas con el evento traumático. El objetivo es desensibilizar al paciente al trauma y ayudarle a procesar y resolver los recuerdos y las emociones negativas asociadas con el evento traumático.

Se han realizado numerosos estudios que han evaluado la eficacia del EMDR en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT) y otros problemas relacionados con el trauma emocional. Aquí te presento algunas de las formas en que se ha demostrado su eficacia:

  1. Estudios controlados: se han realizado varios estudios controlados que han comparado el EMDR con otras terapias y con placebos simulados. En general, estos estudios han demostrado que el EMDR es igual o más efectivo que otras terapias para el tratamiento del TEPT.
  2. Metaanálisis: se han llevado a cabo metaanálisis que han combinado los resultados de varios estudios sobre el EMDR. Estos metaanálisis han encontrado que el EMDR es un tratamiento eficaz para el TEPT.
  3. Revisiones sistemáticas: las revisiones sistemáticas de la literatura científica han concluido que hay evidencia sólida de que el EMDR es efectivo en el tratamiento del TEPT y otros trastornos relacionados con el trauma emocional.

En general, la evidencia científica sugiere que el EMDR es un tratamiento eficaz para el TEPT y otros problemas relacionados con el trauma emocional. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la eficacia de cualquier tratamiento puede variar de un paciente a otro, y que es importante trabajar con un terapeuta capacitado y experimentado en EMDR para garantizar una terapia segura y efectiva.

Regenerate response

El miedo es el mensajero del límite. No mates al mensajero: conócelo

El miedo es el mensajero del límite. No mates al mensajero: conócelo

Conoce y habla con tus miedos en lugar de negarlos o juzgarlos como limitantes.

El miedo es el mensajero del límite. No mates al mensajero: conócelo

Cada emoción trae un mensaje sobre nosotros y nos pide una acción: con nosotros o con los demás. El miedo es una de las emociones básicas que sirve de señal de alerta ante situaciones que pueden ser potencialmente dañinas, tanto física como emocionalmente.

En procesos de terapia es una emoción muy negada porque se enjuicia como limitante y poco útil. Sin embargo, el miedo realmente limitante es el que no queremos escuchar: queda interrumpido el contacto con nosotros mismos, se interrumpe la información que trae esa emoción para poder hacer lo que deseamos de una forma más organizada o prudente, se interrumpe el aprendizaje sobre cuáles son nuestros límites.

El miedo habla de límites. Conocer el límite es bueno: ordena, da seguridad y realismo sobre las herramientas que tenemos para afrontar una situación. Esa conciencia es un buen punto de partida para ampliar el límite, desde la conciencia, no desde la negación de lo que sentimos, y que tantos discursos pseudopositivistas muy extendidos prometen cruzar, con una sola frase mágica que afirma que el límite es mental y depende solo de tu actitud.

Ciertamente hay límites mentales, pero no solo con actitud se traspasan. Necesitamos sentir las señales de alerta, comprenderlas, saber de dónde vienen, cuál es su función, y solo entonces estaremos bien armados y conscientes para cruzar el límite, o comprobar que simplemente se ha ampliado solo.

El dinero y las relaciones personales. ¿Qué emoción proyectas sobre el dinero?

El dinero y las relaciones personales. ¿Qué emoción proyectas sobre el dinero?

La proyección es el mecanismo por el cual teñimos de significado a lo que nos rodea.

El dinero es una creación conceptual: al ser hueco en su significado, es el candidato perfecto para teñirlo del mensaje que se desee.

La proyección es el mecanismo por el cual teñimos de significado a lo que nos rodea. El mismo objeto puede evocar recuerdos positivos para una persona y traer malos recuerdos a otra.

El dinero tiene la condición de estar absolutamente desprovisto de significado “per se” y por eso podemos darle sentidos muy diferentes: depende de la historia personal y de la relación aprendida con él.

El dinero es una creación conceptual cuya condición es ser medio de intercambio de objetos, experiencias y también de formas de relación. Al ser hueco en su significado, es el candidato perfecto para teñirlo del mensaje que se desee.

Por ejemplo, en una familia en la que solo una persona tenga el poder de acceder al dinero, se puede transformar en instrumento tanto de manipulación como de amor. Si la persona que lo administra no es consciente de que tiene “cuentas pendientes” a nivel emocional, puede administrarlo de forma injusta para los demás, dando arbitrariamente más a unas personas que a otras, guiado por sesgo emocional.

Sin embargo, ese administrador siente que está equilibrando así lo que está desequilibrado en sí mismo a nivel emocional. Si detenta ese poder, encontrará argumentos para justificarlo, sin embargo, la verdadera razón es que su emocionalidad no está tranquila: proyecta en el dinero ese desequilibrio y “compra” así su tranquilidad y sensación de reparación emocional.

De otra forma, el dinero puede transmitir un mensaje emocional de amor e igualdad, si se administra de forma igualitaria, si se utiliza para cubrir necesidades que hagan crecer a la persona, si se hace fluir para vivir y generar bienestar, si se tiñe del cuidado y el afecto que se demuestra con su uso. En este caso se proyecta atención y cuidado en él, y se convierte en un canal de relación amorosa.

Por eso, la forma de usar el dinero nos dice de la persona, de su historia, de si fue manipulado o amado a través del dinero, porque seguro que ese amor o manipulación se dieron en otros espacios de relación personal en los que creció.

Victor Hugo García
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