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Técnicas rápidas de reducción de la ansiedad
3 de febrero de 2025

Todas estas técnicas harán que se suavice el síntoma (la ansiedad), aunque la situación que lo ha generado aún no se haya resuelto. De este modo puedes afrontar la resolución del problema con mayor centramiento y regulación emocional.

El sistema nervioso autónomo es una parte del sistema nervioso que controla las funciones involuntarias del cuerpo, como la respiración, la frecuencia cardíaca, la digestión y la regulación de la temperatura corporal. Regula también la percepción que tenemos sobre situaciones peligrosas o estresantes, tanto si están generadas por una situación externa, como si vienen gatilladas por un recuerdo, o una emoción propia.

Tiene dos ramas principales. El sistema simpático: responsable de la respuesta «luchar o huir» del cuerpo. Se activa en situaciones de estrés emocional o peligro físico. El sistema parasimpático: genera relajación y restauración del cuerpo después de la actividad, con la vuelta a la calma.

De manera simplificada, el estrés o la ansiedad provoca la activación del sistema simpático para afrontar el problema. El organismo no distingue del todo entre estar en peligro físico o psíquico. Una sensación de ataque emocional genera una respuesta corporal de estrés similar a la de un ataque físico. Sin embargo, no tenemos siempre la oportunidad de llevar a cabo la respuesta de defensa o huida ante una agresión emocional. Aquí tienes varias técnicas para poder recobrar el estado de calma en alguna de esas situaciones.

Con la respiración:

  • Respiración 2 x 4: realizar la inspiración más corta que la espiración, por ejemplo inspirar contando 2 y espirar contando 4. Este tipo de respiración envía un mensaje de activación al sistema parasimpático para volver a la calma.
  • Respiración diafragmática: en la inspiración, llenar de aire los pulmones hasta que salga hacia fuera el abdomen. Este acto mueve el diafragma, un músculo que se contrae por la acumulación de estrés, y genera sensación de liberar la emoción.
  • Respiración alternativa por cada fosa nasal: respirar con normalidad una vez por cada fosa nasal (una inspiración y una espiración). De este modo se activan alternativamente los hemisferios cerebrales, lo que regula la ansiedad.

Con el segmento ocular:

  • Presionar muy suavemente los ojos con las palmas de las manos. Este acto envía un mensaje directo al sistema nervioso autónomo genera relajación, en especial si hay pensamientos recurrentes que son difíciles de parar.
  • Mirada “un ojo por vez”: tapar un ojo y el otro alternativamente para ver con qué ojo se vive con menor stress la situación que sucede. Hay uno que está más conectado con las funciones racionales del cerebro y ese provocará sensación de mayor tranquilidad. Mirar solo con ese ojo mientras se respira profundamente, hasta que baje el nivel de ansiedad.
Victor Hugo García
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