El doble vínculo oculta en un mensaje «positivo» una situación de contradicción interior que no tiene resolución.
Un mensaje de doble vínculo es el que une en una afirmación dos cosas ocultamente contradictorias con una recompensa mágica si cumplimos la receta.
En el caso de esta frase, sentir siempre en positivo se propone como la receta de la felicidad. Sin embargo, la emoción es espontánea y no se puede obligar. Si la obligamos, deja de orientarnos en lo que necesitamos y nos creamos un conflicto por obligarnos a lo que no es. Lo que sentimos es parte de una brújula interior de lo que nos sucede con una situación vital. Si la brújula la teñimos de rosa, la perdemos. Si consultamos su color, sea el que sea, seremos coherentes con nosotros y podremos aprender.
Solo si sentimos el vaso medio vacío, podremos comprender lo que necesitamos, acoger nuestros errores, planificarnos y hacer todo lo necesario para llenar el vaso de nuevo.
El estado de tranquilidad personal (llamémoslo felicidad) viene de ser coherente con lo que sea que nos ocurre: negar la parte “negativa” nos deja a oscuras de todo lo que hemos de aprender de ella, y lo que más nos esclaviza es lo que no conocemos de nosotros.
El peligro de afirmaciones como esta, tan bien perfiladas, tan “bien intencionadas” nos colocan en un lugar en el que, si no conseguimos siempre pensar en positivo, creemos que somos incapaces, o que algo estamos haciendo mal: no es así.
Pon atención a todos los mensajes que dejan fuera lo “feo” o “negativo” con la promesa de una vida completamente feliz: es feliz quien no olvida ninguna de sus partes y las escucha y recibe con afecto.

