El entusiasta es límbico y el artesano cortical.
El entusiasta impulsa y el artesano ordena.
Seguimos con el análisis de estas dos personalidades, ahora neurológicamente.
Nuestro cerebro tiene diferentes zonas con funciones diferentes. Las dos que nos interesan ahora son el cerebro límbico (zona con función emocional) y el neocórtex (zona con función racional). Ambas están la mayoría del tiempo activadas simultáneamente, sin embargo, el entusiasta pone más atención a las señales del límbico y el artesano a las señales del neocórtex.
El entusiasta se identifica y se nutre especialmente con las sensaciones emocionales del cerebro, con la zona límbica que registra la emoción asociada con cada situación. Esta capa cerebral, se dan los procesos de relación emocional con los demás, y genera unas sensaciones intensas que buscan generalmente ser compartidas. Esta forma de relación no necesita ni siquiera de comunicación con el lenguaje: una mirada, una imagen, una sensación son suficientes para activarnos límbicamente, aunque compartir la experiencia sí que se lleva a cabo con el habla. La intensidad de este espacio es impulsiva, espontánea y por lo general de una duración más breve que los procesos del neocórtex.
El artesano, más identificado con los procesos que con los impulsos, vive identificado con los procesos del neocórtex: racionales, estructurados y de mayor claridad mental, y con menos tintes emocionales. El proceso racional se suele construir con un tren lógico de argumentos que se apoyan en el lenguaje, aunque sea simplemente en el pensamiento. Este proceso tiene un inicio y un final más claro que el impulso emocional. Es autosuficiente: no necesita necesariamente ser compartido para disfrutarlo, y también es más controlado que el impulso límbico.
Ambos contamos con las dos capacidades, necesarias y complementarias, sin embargo, la personalidad elige a qué proceso le presta más atención, y ese es el hogar de uno u otro perfil de personalidad.
El entusiasta impulsa y el artesano ordena.

