Con una escucha lo bastante clara, descubrirás qué hay más allá de la música.
El uso de la música en procesos terapéuticos es muy beneficioso. Cuanto mayor es el estado de apertura emocional, la música se convierte en un catalizador que guía en el profundizar en la emoción y en el mensaje que vive en nuestra emoción.
Instrumentos sin escala melódica, que emiten solo una vibración constante como cuencos, diapasones, arpas de boca, u otros instrumentos que vibran con armónicos son de un enorme efecto de amplificación de nuestro estado interior.
Amplificar la emoción para poder dejarla ser y vivirla, ayuda a que tome su curso natural: ser sentida, recoger su mensaje, comprender la acción que pide, si es que hay alguna, y que finalmente se desvanezca. El solo sonido de una cuerda de una guitarra, que suena con un ritmo constante y sostenido, con el suficiente nivel de atención, nos evoca lugares interiores de una gran hermosa profundidad y apoyo.
Además de la sola vibración, cada tradición de trabajo de sanación personal tiene sus instrumentos, cantos, escalas musicales habituales y espíritu evocado. Evocan la tierra, el cuerpo, abren el pecho, el corazón, elevan más allá de la mente a estados de cognición superior y espiritual. Si afinamos bien la escucha, podremos saber el efecto natural vibracional y simbólico de cada música.
Aquí hay una lista para escuchar con esta intención: sintiendo el efecto sobre nosotros, descubriremos qué hay más allá de la música.
Seguid descubriendo sobre la que más os llame. Que lo disfrutéis.

