Lo sagrado de la niñez es poder ser simplemente niño.
M fue un niño muy responsable: cumplidor, educado y siempre pendiente de lo que debía hacer. Las líneas de la responsabilidad en la niñez sin embargo, deben estar bien marcadas por los padres: no más allá de lo que un niño puede llevar sin perder los espacios de juego, de espontaneidad, y de no saber aún qué es el mundo adulto: lo más sagrado en la niñez es ser niño.
Esas líneas no estaban claras para M y, buscando un amor que no sintió que llegara sin condiciones, comenzó a querer acompañar lugares emocionales sin resolver que no eran suyos: la constante tristeza de fondo de su madre, la inseguridad y ataques de ira de su padre. Y lo hacía teniendo siempre un espacio acogedor para ella y soportando en silencio cualquier agresividad de él, creyendo en lo inconsciente que ese debía ser “su lugar”. Ellos no sabían que esos lugares son responsabilidad de adultos, y sin saberlo los expresaban con M porque necesitaban ser validados por alguien que los recibiera sin juzgarlos ni devolverlos: alguien que no pudiera irse.
Sin embargo, la tristeza y la ira de ellos no dejaron espacio para que M descubriera toda su vida emocional desde el lugar de un niño, que no sabe aún sobre apenas nada, y que descubre, con la validación del adulto, las pequeñas y las grandes cosas que van creando su interior. Así es como M fue ejemplo de niño responsable, orgullo de sus padres, pero que no aprendió a escuchar sus emociones, porque el lugar asignado en el grupo familiar fue cuidar de forma implícita de las emociones de los demás.
Por eso a M, ahora que es adulto, le cuesta tanto conectar con su emoción, y más aún que se exprese de manera espontánea. Es un hombre responsable, de éxito y reconocimiento, pero con momentos de profunda melancolía porque su niño sigue aún cuidando en su psique lo que no fue suyo y en su casa interior sigue esperando poder pertenecer a su familia, siendo solo un niño.
Lo que no se ve es mucho más importante que lo que se ve en el desarrollo emocional infantil.
En el siguiente artículo analizaremos cual es el efecto sobre el desarrollo neurológico de este lugar en la infancia, y qué necesita el pequeño M, aunque ya sea adulto.

