Con un poco de trabajo de crecimiento personal, tu forma de vivir lo diario se renovará.
El trabajo de crecimiento personal es en realidad un deshacer parte de lo aprendido. Nuestra historia personal se pega a nosotros como la resina a los dedos. Esta es la condición del ego: pegarse a historias, experiencias, creencias, en definitiva, crear una identidad de lo que queda enganchado en esa amalgama.
El trabajo personal, los caminos de autodescubrimiento disuelven en parte el adherente de nuestra identidad para percibir con mayor libertad todo lo que nos acontece, para no repetir las mismas reacciones, pensamientos o formas de relación que son las que quedaron pegadas en nosotros.
Libres de esa adherencia, nuestro “yo” será más libre observar el mundo y vivirlo con un sentido de novedad. Más libre para decidir en el presente sin estar dirigido por el pasado. Más libre para vivir muchas más cosas que las que quedaron fijadas en la resina del pasado.
Podremos así elegir con menor esfuerzo qué hacemos en la vida, de quién nos rodeamos, a qué ponemos atención y a qué dedicamos nuestro tiempo y energía. Podremos descubrir que somos lo que percibimos, que allí donde va nuestra atención va también nuestro corazón, y elegiremos de forma natural rodearnos de más belleza y el sentido.

